{"id":81141,"date":"2025-12-11T23:21:00","date_gmt":"2025-12-11T23:21:00","guid":{"rendered":"https:\/\/altsignals.io\/?p=81141"},"modified":"2025-12-11T23:21:00","modified_gmt":"2025-12-11T23:21:00","slug":"origenes-dominio-dolar-crisis-petroleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/altsignals.io\/es\/post\/origenes-dominio-dolar-crisis-petroleo","title":{"rendered":"C\u00f3mo la Crisis del Petr\u00f3leo de 1973 Consolid\u00f3 la Dominancia del D\u00f3lar Estadounidense y Por Qu\u00e9 su Futuro A\u00fan Depende de las Instituciones Americanas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube\">\n  <div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n    <iframe title=\"How the 1973 Oil Crisis Secured Dollar Dominance and Why Its Future Relies on US Institutions\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/wrYqi8zZIoo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n  <\/div>\n<\/figure>\n\n\n<article>\n  <h2>Los or\u00edgenes del dominio del d\u00f3lar: Lecciones de la crisis petrolera de 1973<\/h2>\n  <p>En 1973, el ecosistema financiero global experiment\u00f3 un cambio s\u00edsmico cuando el precio del petr\u00f3leo se dispar\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana. Para Arabia Saudita, el mayor exportador de petr\u00f3leo del mundo, el repentino aumento de los precios signific\u00f3 una avalancha de d\u00f3lares estadounidenses\u2014miles de millones, ingresando pr\u00e1cticamente al instante. Sin embargo, pocos anticiparon que estas circunstancias \u00fanicas consolidar\u00edan el estatus del d\u00f3lar como moneda de reserva mundial durante d\u00e9cadas, un resultado que se debi\u00f3 menos a acuerdos pol\u00edticos y m\u00e1s a las ventajas estructurales del sistema financiero estadounidense.<\/p>\n\n  <h2>Riqueza inesperada: Las primeras dificultades de Arabia Saudita<\/h2>\n  <p>Al inicio del auge petrolero, el gobierno saud\u00ed no estaba preparado para gestionar estos flujos de capital sin precedentes. En lugar de entrar f\u00edsicamente en Arabia Saudita, el dinero generado por las ventas de petr\u00f3leo termin\u00f3 depositado en gigantescas cuentas en los principales bancos estadounidenses como Citibank y JPMorgan en Nueva York. Las autoridades financieras saud\u00edes, en ese momento, carec\u00edan tanto de la experiencia como de la infraestructura necesarias para una inversi\u00f3n integrada globalmente, dejando miles de millones inactivos y sin utilizar en cuentas sin intereses.<\/p>\n  <p>En busca de una soluci\u00f3n, la autoridad monetaria central de Arabia Saudita, conocida como la Agencia Monetaria de Arabia Saudita (SAMA), recurri\u00f3 a un banquero estadounidense llamado David Mulford. Su historia de c\u00f3mo naveg\u00f3 los retos log\u00edsticos y culturales pone en evidencia lo novedoso y desafiante que result\u00f3 para los saud\u00edes la inesperada bonanza petrolera.<\/p>\n\n  <h2>Construyendo un programa de inversi\u00f3n desde cero<\/h2>\n  <p>Cuando Mulford y su equipo llegaron a Yeda, Arabia Saudita, se encontraron en una ciudad portuaria incipiente, donde las carreteras eran escasas y las casas acababan de construirse sobre la arena del desierto. Las necesidades b\u00e1sicas de una oficina moderna\u2014tel\u00e9fonos, televisores, correo e incluso la recogida de basura\u2014brillaban por su ausencia. La basura no recogida se convert\u00eda en alimento para cabras beduinas errantes, y la improvisada oficina consist\u00eda en poco m\u00e1s que escritorios y sillas en un edificio deteriorado. Las operaciones de inversi\u00f3n se gestionaban mediante t\u00e9lex\u2014una primitiva mezcla entre m\u00e1quina de escribir y tel\u00e9grafo, poco apta para mover cientos de millones de d\u00f3lares diarios.<\/p>\n  <p>A pesar de estos retos, el peque\u00f1o equipo de Mulford ten\u00eda la formidable tarea de invertir un promedio de $500 millones cada d\u00eda, simplemente para ir a la par con el crecimiento continuo de los ingresos petroleros. Cada transacci\u00f3n requer\u00eda docenas de mensajes de t\u00e9lex y a menudo demoraba semanas en concretarse. Las condiciones de trabajo eran sumamente b\u00e1sicas; por ejemplo, el \u00fanico ba\u00f1o compartido de la oficina se descargaba solo una vez al d\u00eda.<\/p>\n  \n  <h2>Desmintiendo los mitos: Por qu\u00e9 los bonos del Tesoro se volvieron la opci\u00f3n predeterminada<\/h2>\n  <p>Los nueve a\u00f1os de Mulford en SAMA le ofrecieron una visi\u00f3n privilegiada de la gesti\u00f3n de las reservas monetarias. A diferencia de la conspiraci\u00f3n frecuentemente repetida de que las inversiones saud\u00edes en bonos del Tesoro estadounidense eran parte de un quid pro quo secreto a cambio de garant\u00edas de seguridad estadounidenses, la realidad era mucho m\u00e1s simple y pragm\u00e1tica. Los saud\u00edes colocaron sus ingresos petroleros en bonos del Tesoro de EE. UU. porque, sencillamente, no exist\u00eda otro mercado lo suficientemente grande y l\u00edquido para absorber sumas tan vastas. En ese momento, los saud\u00edes ten\u00edan que invertir unos $20 mil millones al mes, y el panorama global ofrec\u00eda muy pocas alternativas que igualaran la escala, accesibilidad y seguridad del mercado de bonos de EE. UU.<\/p>\n  <p>SAMA incluso intent\u00f3 diversificar, asignando a Mulford la tarea de mover hasta el 30% de sus reservas fuera de Estados Unidos. Pero fuera de los mercados estadounidenses, incluso operaciones modestas\u2014en el rango de $5 a $10 millones\u2014pod\u00edan provocar movimientos significativos. Los mercados internacionales de divisas y bonos simplemente no eran lo suficientemente s\u00f3lidos para igualar la escala o la estabilidad de EE. UU. En efecto, el atractivo de los bonos del Tesoro estadounidense descansaba no en acuerdos diplom\u00e1ticos, sino en las ventajas estructurales propias de EE. UU.: profundidad, liquidez y protecci\u00f3n legal.<\/p>\n\n  <h2>Los pilares duraderos del sistema financiero estadounidense<\/h2>\n  <p>La experiencia de los a\u00f1os 70 demuestra que el dominio del d\u00f3lar no fue el resultado ingenioso de maniobras pol\u00edticas, sino una consecuencia pr\u00e1ctica basada en el estatus \u00fanico de Am\u00e9rica. Incluso cuando Estados Unidos lidiaba con estanflaci\u00f3n (estancamiento e inflaci\u00f3n simult\u00e1neos), el esc\u00e1ndalo de Watergate y la renuncia del presidente Nixon, el sistema financiero estadounidense demostr\u00f3 ser tan profundo, l\u00edquido y regido por normas que sigui\u00f3 siendo el mejor destino para el capital en crecimiento del mundo.<\/p>\n  <p>En las d\u00e9cadas siguientes, EE. UU. increment\u00f3 a\u00fan m\u00e1s su atractivo como destino global de inversiones. En la actualidad, los inversores extranjeros poseen aproximadamente $19 billones en acciones estadounidenses\u2014m\u00e1s del doble de lo invertido en bonos del Tesoro. La diversidad y dinamismo del sector privado estadounidense, junto con un historial consolidado de la Reserva Federal (que ha sabido mantener su credibilidad antiinflacionaria incluso ante presiones pol\u00edticas), contin\u00faan posicionando a EE. UU. como una potencia financiera mundial.<\/p>\n\n  <h2>Fortalezas institucionales: Fundamentos de la demanda por d\u00f3lares<\/h2>\n  <p>El dominio del d\u00f3lar no solo es resultado de su utilidad en el comercio o de una costumbre hist\u00f3rica; est\u00e1 respaldado por la gobernanza democr\u00e1tica y el estado de derecho. Jerome Powell, presidente actual de la Reserva Federal, ha se\u00f1alado que la durabilidad del estatus del d\u00f3lar como moneda de reserva depende de las \u00abinstituciones democr\u00e1ticas\u00bb y el \u00abestado de derecho\u00bb. Estos fundamentos ofrecen garant\u00edas al capital global de que los activos mantenidos en Estados Unidos estar\u00e1n seguros, accesibles y protegidos por cortes independientes y una gobernanza estable.<\/p>\n  <p>La confianza en las instituciones no se puede crear de la noche a la ma\u00f1ana. Los hechos del pasado y del presente muestran que naciones e inversores act\u00faan de manera pragm\u00e1tica: colocan sus activos donde tienen mayor confianza tanto en los mercados como en las estructuras legales que los respaldan. Por ahora, Estados Unidos se mantiene sin igual en estos frentes en comparaci\u00f3n con cualquier otro pa\u00eds o bloque de mercados.<\/p>\n  \n  <h2>Amenazas emergentes: \u00bfPuede perdurar el dominio del d\u00f3lar?<\/h2>\n  <p>La supremac\u00eda de ning\u00fan pa\u00eds est\u00e1 exenta de desaf\u00edos, y ni siquiera el d\u00f3lar es invencible. Bajo la superficie laten preocupaciones expresadas por economistas destacados como Kenneth Rogoff. \u00c9l advierte que el d\u00f3lar \u201cse est\u00e1 desgastando en los bordes\u201d, ya que la creciente deuda fiscal, la pol\u00edtica impredecible y las amenazas a la independencia del banco central siembran dudas en los inversores extranjeros. A medida que crece la ansiedad ante una supuesta degradaci\u00f3n de las instituciones estadounidenses, y el estancamiento pol\u00edtico y la incertidumbre fiscal minan la previsibilidad que los inversores globales necesitan, el papel desproporcionado del d\u00f3lar podr\u00eda\u2014con el tiempo\u2014comenzar a disminuir.<\/p>\n  <p>Una erosi\u00f3n de la confianza en la independencia de la Reserva Federal, la politizaci\u00f3n de los entes reguladores, o un alejamiento dr\u00e1stico de los principios del estado de derecho podr\u00eda reducir el apetito extranjero por activos estadounidenses, sin importar el tama\u00f1o de la econom\u00eda. En resumen, el tejido que sostiene el dominio del d\u00f3lar est\u00e1 \u00edntimamente vinculado con la integridad de las instituciones de EE. UU.\u2014si se da\u00f1an, la confianza podr\u00eda desmoronarse.<\/p>\n\n  <h2>La ilusi\u00f3n de las stablecoins: La demanda no puede ser impuesta<\/h2>\n  <p>Algunos sostienen que nuevos instrumentos financieros, como las stablecoins, podr\u00edan extender o revitalizar la demanda de d\u00f3lares en la era digital. Pero esta narrativa invierte la din\u00e1mica real: las stablecoins son valoradas precisamente porque el d\u00f3lar estadounidense subyacente es tan confiable y deseado. Su popularidad es un reflejo\u2014no una causa\u2014de la demanda de d\u00f3lares.<\/p>\n  <p>Los intentos de fabricar artificialmente demanda internacional por el d\u00f3lar, sea mediante incentivos pol\u00edticos o tecnolog\u00edas innovadoras, solo pueden prosperar en la medida en que se preserven las ventajas fundamentales del sistema financiero estadounidense. Si EE. UU. renunciara voluntariamente a estas ventajas\u2014ya sea abandonando la independencia del banco central, fomentando la inestabilidad pol\u00edtica o despreciando el estado de derecho\u2014ning\u00fan empuje regulatorio ni soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica bastar\u00e1 para mantener la primac\u00eda del d\u00f3lar.<\/p>\n\n  <h2>Lecciones para el futuro: Una perspectiva de advertencia<\/h2>\n  <p>La historia del ascenso del d\u00f3lar al dominio mundial, desde los desiertos de la Arabia Saudita de los 70 hasta los rascacielos de Wall Street, es una lecci\u00f3n de pragmatismo m\u00e1s que de pol\u00edtica. Los mercados globales premian la estabilidad, profundidad, transparencia y previsibilidad\u2014no las promesas ni las maquinaciones pol\u00edticas. Mientras Estados Unidos mantenga sus fortalezas institucionales, el atractivo de sus activos persistir\u00e1 y el mundo continuar\u00e1 demandando d\u00f3lares. Pero si esas fortalezas vacilan, la era del d\u00f3lar podr\u00eda terminar mucho m\u00e1s r\u00e1pido de lo que muchos esperan.<\/p>\n  <p>En \u00faltima instancia, el mensaje es claro: el dominio del d\u00f3lar no es un derecho de nacimiento. Se ha ganado, d\u00e9cada tras d\u00e9cada, mediante el trabajo, muchas veces poco glamoroso, de sostener la excelencia institucional. Como demuestra la historia, las naciones pierden su privilegio como banquero del mundo no cuando sus econom\u00edas flaquean, sino cuando los inversores globales pierden la fe en la durabilidad de sus sistemas. Estados Unidos har\u00eda bien en recordar esta lecci\u00f3n si desea conservar su lugar en el coraz\u00f3n mismo de las finanzas globales.<\/p>\n<\/article>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descubre c\u00f3mo la crisis del petr\u00f3leo de 1973 consolid\u00f3 la dominaci\u00f3n global del d\u00f3lar estadounidense, no a trav\u00e9s de acuerdos secretos, sino mediante la profundidad inigualable, la liquidez y la fortaleza institucional de los mercados financieros americanos. Aprende c\u00f3mo las elecciones pragm\u00e1ticas de Arabia Saudita y la duradera regla de ley en los Estados Unidos generaron una demanda duradera de d\u00f3lares, y por qu\u00e9 las amenazas a las instituciones estadounidenses podr\u00edan poner en peligro este estatus en el futuro.<\/p>\n","protected":false},"author":2802,"featured_media":81113,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"category":[139],"tags":[],"posts_type":[],"class_list":["post-81141","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cryptocurrency"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2802"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81141"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81141\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81142,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81141\/revisions\/81142"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81113"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=81141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81141"},{"taxonomy":"posts_type","embeddable":true,"href":"https:\/\/altsignals.io\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts_type?post=81141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}